La psicología del inversor: codicia y pánico

Este post se publicó originalmente en The BookHunter Lab.

Al hablar de la psicología del inversor lo hacemos desde dos puntos de vista: a) las emociones, b) los sesgos emocionales y cognitivos. Continuamos con este post la serie comenzada con ¿Sabes qué significa invertir?.

El control de las propias emociones es una de las cosas más importantes y difíciles para vivir una buena vida, porque si no lo hacemos estamos a merced de nuestros impulsos, que nos piden gratificación inmediata en lugar de velar por nuestros intereses enfocándose en el largo plazo. Estos impulsos, que han evolucionado junto con el hombre, tenían todo su sentido cuando el mayor peligro con el que uno se podía encontrar era el de convertirse en el happy meal de un tigre dientes de sable. En esos momentos la reacción adecuada era salir pitando inmediatamente.

Hoy el día el mundo es completamente distinto, y lo más probable es que casi en cualquier situación nuestros instintos estén equivocados. Hay muy pocos peligros hoy en día que requieran una reacción instintiva y automática. Casi siempre, la reacción adecuada ante un estímulo es calmarse, analizar la situación y priorizar las acciones a tomar de forma sosegada, pero decidida. Cuando hablo de control de las emociones, no quiero decir manipularlas y transformarlas en las que nos gustaría que fuesen. Esto sería un error, porque las emociones nos tienen que servir como indicadores de que está pasando algo. A lo que me refiero es a observarlas desde una distancia, aceptarlas y aún así hacer lo correcto.

Algunas personas se identifican tanto con sus emociones que se sienten orgullosos de ser como son. Eso es un error porque nubla el buen juicio. Con esto no digo que haya que avergonzarse,  ni mucho menos, de las propias emociones, simplemente hay que aceptarse como se es, pero con la perspectiva de usar ese autoconocimiento para mejorar.

codicia_inversor-1024x945

Avaricia y Pánico

Estas emociones hacen que el inversor que no las consigue dominar acabe cometiendo errores una y otra vez hasta la ruina final. Las emociones principales que plagan al inversor son la codicia y el pánico.

La codicia es la que hace que cuando los mercados suben -y parece fácil ganar dinero- la gente se apalanque hasta los topes cometiendo de paso otras imprudencias, como ocurrió por ejemplo con la burbuja inmobiliaria de España o Irlanda que explotaron en 2007. Cuando las cosas van bien parece que es imposible que vayan mal -recordad el mantra  “los apartamentos nunca bajan de precio”- y la reacción normal de las personas es proyectar hacia el futuro y pensar que todo va a ser como ha sido recientemente, por tanto si los precios han subido un 30% en un año, se piensa que lo seguirán haciendo. ¿Qué pasa entonces cuando el mercado pega un frenazo? Pongamos un ejemplo. Si compras un apartamento entregando un 20% del precio, tienes un apalancamiento del 500%. Si el mercado baja un 21% estarás en negativo. Si nunca te apalancas es imposible arruinarte con tus inversiones, pero es cierto que apalancándote se te abre un universo de posibilidades con las que fastidiarte la vida. Si no que se lo pregunten a algunos, pagando hipotecas de viviendas que no valen casi nada a día de hoy.

El pánico es otra emoción muy peligrosa porque te puede hacer salir del mercado en el peor momento. Si en cuanto el mercado tiene una corrección del 10% nos ponemos nerviosos y vendemos al final, puede ocurrir que acabemos teniendo pérdidas importantes al volver a entrar en el mercado, o peor áun, que no volvamos a entrar nunca.

En el siguiente gráfico se ve un ejemplo de la interacción entre ambas emociones sobre un ciclo completo:

grafico_emociones_inversor

La mayor parte de los inversores compra en la parte alta del ciclo, cuando se ha despertado la codicia, y venden en la parte baja, cuando entran en pánico. No hay que ser un lince para saber que comprar caro y vender barato no es el camino a la riqueza. Recordad que a la hora de invertir nuestro peor enemigo nos mira desde el espejo.

En el próximo post comentaré las mejores maneras de no caer presa de nuestras propias emociones, pero hago un pequeño spoiler: hay que trazarse un plan sólido, basado en estrategias probadas en el largo plazo, dejar constancia por escrito y seguirlo al pie de la letra.

Mi libro recomendado es El inversor inteligente de Benjamín Graham, considerado por muchos como la biblia del Value Investing, pero también muy útil para entender la psicología de Mr. Market, como lo llamaba Graham.

Anuncios

Invertir

Este post se publicó inicialmente en The Book Hunter. Lo reproduzco a continuación:

En esta serie de artículos hablaremos de invertir, y más en concreto, en mercados financieros. Pero es mejor empezar por una serie de conceptos que son útiles para cualquier tipo de inversión, y porqué no decirlo, para cualquier tipo de decisión que tomemos que sea susceptible de cuantificar. No sé aún cuantos artículos tendrá esta serie, dependerá de lo que salga una vez ponga las manos en el teclado, y por supuesto de si se genera un diálogo que incentive la profundización en algunos temas.

Como ingeniero de profesión y trabajando en temas de tecnología de redes y movilidad eléctrica, no parece que me pueda considerar un experto en temas financieros y de inversión, así que si las cualificaciones te importan puedes dejar de leer en este momento. Hay dos cosas sin embargo que pueden hacer que sea interesante leer lo que escribo. Soy una persona con una curiosidad increíble que ha leído todo lo que se ha cruzado en su camino, desde los botes de champú, hasta el Tao Te Ching, y este eclecticismo es fundamental para un inversor, cuya formación debe ser lo más amplia posible.

¿Por donde empezar? Seamos originales y empecemos por una definición. Hay muchas definiciones de inversión, pero como me gustan las cosas sencillas, vamos a decir que simplemente, invertir es renunciar a disfrutar de una cantidad de dinero en el presente para ser capaz de disfrutar de una mayor cantidad de dinero en el futuro.

Lo más importante de esta definición no es lo que dice, sino lo que no dice. Entre las cosas que no dice hay dos muy importantes. La primera que no dice es que invertir sea jugar o apostar (no soporto que se use la frase “jugar a la bolsa”, posiblemente porque soy el primero que ha perdido dinero haciéndolo). ¿Qué significa que no es jugar? Significa que el inversor solo usa su capital cuando piensa que el valor esperado (VE) de la inversión es positivo, es decir que las probabilidades de ganar multiplicadas por lo ganado son mayores que la probabilidad de perder multiplicado por lo perdido.

Pongamos un ejemplo. Imagina que viene un tal David Cameron y te dice: “hagamos un referéndum”. Hay un 60% de posibilidades que gane quedarse en la UE, y las ganancias serían de 10 billones de libras. (en realidad serían cero porque ya estaban en la UE, pero dejadme seguir con el ejemplo). Hay un 40% de posibilidades de perder pero las pérdidas serían de 100 billones de libras (más otras 100 para el resto de la EU, pero éstas no las cuentan porque son unos ca… british). Por tanto el valor esperado sería 0,6*10 – 0,4*100 = -34 billones. O sea, aunque había más posibilidades de ganar, en caso de perder las pérdidas serían mucho mayores, y por tanto el valor esperado negativo. Es decir, este señor NO es un inversor, es un ludópata. (Este ejemplo no está basado en hechos reales, por supuesto).

Obviamente el valor esperado de una inversión es muy difícil de calcular, de hecho es imposible saberlo de forma exacta en la mayoría de los casos. Esto es así porque no es fácil calcular de forma exacta lo que se ganaría o perdería con una inversión, y mucho menos las probabilidades de que salga bien. Pero es importante mantenerlo como forma de pensar en cualquier decisión que tomemos en la vida, no solo en las de inversión. Hay que generar hipótesis lo mejor razonadas posible y después contrastarlas con la realidad, de forma que vayamos aprendiendo y seamos cada vez más certeros. Lo curioso es que uno de los pocos casos en que es posible calcular de forma exacta el valor esperado es los sorteos, loterías y juegos de azar como la ruleta y aún así el éxito que tienen es tremendo. Por eso se dice que la lotería es un impuesto a los pobres. (Yo compro lotería en navidad, pero no es una decisión racional, lo hago por miedo a quedarme solo trabajando en la oficina. En cualquier caso haced lo que digo, no lo que hago).

Volviendo a la definición, la otra cosa que no pone es que invertir sea ahorrar. Ahorrar, definido como guardar el dinero en el banco, en un calcetín, o debajo del colchón, es renunciar a los rendimientos de la inversión a cambio de una supuesta seguridad. Esta seguridad es en realidad relativa, porque no te protege de la inflación, ni de la quiebra de un banco. Y si crees que un fondo de garantías te protegerá de la quiebra de un banco grande como el Santander, tengo un puente de Londres muy bonito para venderte.

La razón principal por la cual a las personas les da miedo invertir y prefieren tenerIo todo en un depósito en el banco es porque no pueden soportar la incertidumbre y la volatilidad normal de los mercados financieros. El problema es que muchas veces la gente resuelve estos problemas con falsas soluciones como la inversión inmobiliaria, pero de esto ya hablaremos más adelante.

Por hoy me gustaría terminar recomendando un libro sobre inversión, que no habla de ningún método concreto (aunque el autor es un inversor en valor y eso se nota en sus conclusiones, algunas de las cuales no son extrapolables a otros estilos). De lo que trata es sobre como pensar acerca de las inversiones, y en concreto sobre como gestionar el riesgo:

(Si compráis el libro pinchando el enlace anterior me llegará una pequeña comisión)
Javier Guillén
@JavierGuillen

The dark side

Fear is the path to the dark side. Fear leads to anger, anger leads to hate, hate leads to suffering. — Yoda

El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo conduce a la ira, la ira conduce al odio, el odio conduce al sufrimiento.— Yoda

Senegal

Esta foto la voy a titular “tipo senegalés toca su bandurria”. Esto ocurrió en un parque donde estuvimos en Senegal, no me acuerdo del nombre. Después de estar un par de horas viendo bichos paramos a descansar un rato y el tipo nos estuvo amenizando, y me pareció una imagen muy interesante. Ya colgaré las fotos de las jirafas y otros animalillos que vimos en el parque. 

Después del parque nos fuimos al Lago Rosa, donde estuvimos viendo como los locales recogían la sal. En esta foto se ve como transportan además fardos sobre la cabeza:

Después de esto estuvimos haciendo un ruta en Land-Rover por las dunas que separan el lago del mar, ya os enseñaré las fotos en otro post.

Roma

Hace tiempo que quería hacer una foto como esta. Veo que mis fotos son demasiado a menudo repetitivas, como postales, porque siempre buscan lo completo, el conjunto, cuando muchas veces lo interesante está en el detalle, aunque (o porque) el producto sea un abstracto o lo parezca, mas que nada, por la falta de contexto.

Bueno, no hay mucho más que decir, no?