Invertir

Este post se publicó inicialmente en The Book Hunter. Lo reproduzco a continuación:

En esta serie de artículos hablaremos de invertir, y más en concreto, en mercados financieros. Pero es mejor empezar por una serie de conceptos que son útiles para cualquier tipo de inversión, y porqué no decirlo, para cualquier tipo de decisión que tomemos que sea susceptible de cuantificar. No sé aún cuantos artículos tendrá esta serie, dependerá de lo que salga una vez ponga las manos en el teclado, y por supuesto de si se genera un diálogo que incentive la profundización en algunos temas.

Como ingeniero de profesión y trabajando en temas de tecnología de redes y movilidad eléctrica, no parece que me pueda considerar un experto en temas financieros y de inversión, así que si las cualificaciones te importan puedes dejar de leer en este momento. Hay dos cosas sin embargo que pueden hacer que sea interesante leer lo que escribo. Soy una persona con una curiosidad increíble que ha leído todo lo que se ha cruzado en su camino, desde los botes de champú, hasta el Tao Te Ching, y este eclecticismo es fundamental para un inversor, cuya formación debe ser lo más amplia posible.

¿Por donde empezar? Seamos originales y empecemos por una definición. Hay muchas definiciones de inversión, pero como me gustan las cosas sencillas, vamos a decir que simplemente, invertir es renunciar a disfrutar de una cantidad de dinero en el presente para ser capaz de disfrutar de una mayor cantidad de dinero en el futuro.

Lo más importante de esta definición no es lo que dice, sino lo que no dice. Entre las cosas que no dice hay dos muy importantes. La primera que no dice es que invertir sea jugar o apostar (no soporto que se use la frase “jugar a la bolsa”, posiblemente porque soy el primero que ha perdido dinero haciéndolo). ¿Qué significa que no es jugar? Significa que el inversor solo usa su capital cuando piensa que el valor esperado (VE) de la inversión es positivo, es decir que las probabilidades de ganar multiplicadas por lo ganado son mayores que la probabilidad de perder multiplicado por lo perdido.

Pongamos un ejemplo. Imagina que viene un tal David Cameron y te dice: “hagamos un referéndum”. Hay un 60% de posibilidades que gane quedarse en la UE, y las ganancias serían de 10 billones de libras. (en realidad serían cero porque ya estaban en la UE, pero dejadme seguir con el ejemplo). Hay un 40% de posibilidades de perder pero las pérdidas serían de 100 billones de libras (más otras 100 para el resto de la EU, pero éstas no las cuentan porque son unos ca… british). Por tanto el valor esperado sería 0,6*10 – 0,4*100 = -34 billones. O sea, aunque había más posibilidades de ganar, en caso de perder las pérdidas serían mucho mayores, y por tanto el valor esperado negativo. Es decir, este señor NO es un inversor, es un ludópata. (Este ejemplo no está basado en hechos reales, por supuesto).

Obviamente el valor esperado de una inversión es muy difícil de calcular, de hecho es imposible saberlo de forma exacta en la mayoría de los casos. Esto es así porque no es fácil calcular de forma exacta lo que se ganaría o perdería con una inversión, y mucho menos las probabilidades de que salga bien. Pero es importante mantenerlo como forma de pensar en cualquier decisión que tomemos en la vida, no solo en las de inversión. Hay que generar hipótesis lo mejor razonadas posible y después contrastarlas con la realidad, de forma que vayamos aprendiendo y seamos cada vez más certeros. Lo curioso es que uno de los pocos casos en que es posible calcular de forma exacta el valor esperado es los sorteos, loterías y juegos de azar como la ruleta y aún así el éxito que tienen es tremendo. Por eso se dice que la lotería es un impuesto a los pobres. (Yo compro lotería en navidad, pero no es una decisión racional, lo hago por miedo a quedarme solo trabajando en la oficina. En cualquier caso haced lo que digo, no lo que hago).

Volviendo a la definición, la otra cosa que no pone es que invertir sea ahorrar. Ahorrar, definido como guardar el dinero en el banco, en un calcetín, o debajo del colchón, es renunciar a los rendimientos de la inversión a cambio de una supuesta seguridad. Esta seguridad es en realidad relativa, porque no te protege de la inflación, ni de la quiebra de un banco. Y si crees que un fondo de garantías te protegerá de la quiebra de un banco grande como el Santander, tengo un puente de Londres muy bonito para venderte.

La razón principal por la cual a las personas les da miedo invertir y prefieren tenerIo todo en un depósito en el banco es porque no pueden soportar la incertidumbre y la volatilidad normal de los mercados financieros. El problema es que muchas veces la gente resuelve estos problemas con falsas soluciones como la inversión inmobiliaria, pero de esto ya hablaremos más adelante.

Por hoy me gustaría terminar recomendando un libro sobre inversión, que no habla de ningún método concreto (aunque el autor es un inversor en valor y eso se nota en sus conclusiones, algunas de las cuales no son extrapolables a otros estilos). De lo que trata es sobre como pensar acerca de las inversiones, y en concreto sobre como gestionar el riesgo:

(Si compráis el libro pinchando el enlace anterior me llegará una pequeña comisión)
Javier Guillén
@JavierGuillen
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5 comentarios en “Invertir

  1. Me ha gustado. Lo entiendo. En este no tengo nada que cuestionarte o discutirte 🙂
    En los próximos no te lo pondré tan fácil. Aunque no entienda del tema sabes que me gusta complicarte las cosas.

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